Por Israel López-Morales Stein
israel.lopez@libertaddigital.net
Dice un pasaje de la Escritura “...porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” Mateo 7:14.
Seamos honestos, en la mayoría de nuestros templos contamos con muy pocos asistentes a los servicios, en promedio cincuenta personas por congregación y algunas que se jactan en decir que son grandes al tener ¿cien? ¿ciento cincuenta? Para rematar escuchamos en muchos sermones que nos dicen, -hermanos estamos bien y que seamos pocos no importa al final de cuentas la puerta es estrecha- por favor, esas son excusas para la holgazanería y conformismo.
¿Hace cuanto tiempo no traes una persona nueva a tu congregación? Aunque sea invitada a una campaña, celebración, culto especial. ¿Hace cuanto tiempo no visitas a alguna persona en su hogar? ¿Una semana? ¿Un mes? ¿Medio año? ¿Un año? ¿Dos años? ¿Treinta años?
Nuestro Señor Jesucristo nos ha encomendado algo: La Gran Comisión en Mateo 28:16-20, hace unos días durante la celebración de Shabath en una Escuela Sabática escuchaba al maestro que impartía la clase “Me seréis testigos” comentó muy acertadamente que la gran comisión la hemos convertido en La Gran Omisión ya que muy pocos son los que realmente trabajan en cuerpo y alma, y no por pasatiempo y obligación, muy pocos son verdaderos testigos del amor de Di-s.
La verdad duele e incomoda, pero ¿qué pasaría si todo el tiempo nos alabamos a nosotros mismos? Si nos falta mejorar algo ¿por qué no decirlo? Si no lo hacemos estaríamos en una esfera, en un círculo vicioso que no nos llevará a nada bueno.
En nuestros trabajos seculares y/o estudios académicos ¿no buscamos ser mejores cada día? ¿acaso, no deseas un ascenso en tu trabajo? ¿Qué tu negocio crezca y tenga sucursales? ¿Siempre queremos estar en el cuadro de honor de calificaciones? ¿Verdad que siempre buscamos mejorar? Entonces ahora pregunto ¿Y por qué nos conformamos con nuestra nula labor evangelística? Déjame contarte que alguna vez falleció un hermano cristiano, estaba en la sala del velatorio y algunos vecinos de él se preguntaban entre ellos (con su lenguaje coloquial) -¿A poco era “hermano”? Nunca supimos-. No nos conformemos con pasar desapercibidos, sería como negar a Cristo. Que nuestros vecinos vean nuestra vida cotidiana que debe ser transparente sin exageraciones y si con decoro, respeto, amor, fraternidad, justicia, paz, misericordia, con ello no sería necesario hablar con la boca, nuestros actos hablarían por nosotros. No nos quedemos esperando a que las piedras hablen [Lucas 19:40] porque para que ellas lo hagan primero debemos hacerlo nosotros. Tenemos un gran campo de acción: salón de clases, clientes, vecinos, familiares, amigos, contactos del MSN, etc. La definición de puerta estrecha no quiere decir que debemos ser pocos en las congregaciones, tenemos que proclamar el amor de Di-s, llenar nuestros santuarios en la medida de lo posible y no quiere decir que todos en automático pasaremos al reino sino en base a mucho esfuerzo físico y espiritual todos los días de nuestra vida, a eso se refiere con el término: la puerta estrecha. ¿Dónde puedes entrar más fácilmente a otro cuarto? ¿por la puerta grande o la estrecha?
Los cristianos tenemos un gran trabajo que desarrollar, nuestra labor debe ser en vías de expansión del reino de Di-s, sin desmayar ni conformarnos nunca con nuestros resultados, debemos buscar la excelencia en nuestra labor, porque no trabajamos para cualquier jefe, sino para el Jefe de jefes y Señor de Señores, para Jesucristo nuestro Salvador que nos recompensará con la vida eterna.
Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. Mateo 7:13-14.
Debemos vivir el evangelio que predicamos, debemos ser testigos de esta verdad. Y si procedemos con fidelidad, más de uno querrá formar parte de nuestra familia. Hagámoslo y veamos los resultados, para la gloria de Di-s. [Fragmento adaptado y tomado de Lecciones bíblicas de Escuela Sabática, “Conclusión” 26 julio de 2008]
Que Di´s nos bendiga.
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